Qué hacemos
Remar, aguantar la posición, girar y levantarse otra vez pide una base que no se construye sola. El trabajo de sala está para eso: llegar entero a la sesión y salir sin pagarlo tres días después.
No hace falta venir de otro deporte ni tener experiencia previa. Cada sesión se adapta al nivel de quien la hace, y el objetivo es siempre el mismo: durar más y moverse mejor.
Vivir en el interior tiene una consecuencia práctica: no se surfea todas las semanas. Lo que en la costa se entrena surfeando, aquí hay que entrenarlo aparte, y por eso la sala y el surfskate no son un extra: son la forma de llegar a la primera ola de la temporada sin empezar de cero.
También es la puerta de entrada más fácil. Hay gente que llegó por el gimnasio de mantenimiento, sin intención de subirse a nada, y acabó bajando el bowl.
